Carta desde una tierra lejana.
Despierto por las madrugadas con pesadillas horrorosas,
ninos torturados o en peligro de muerte,
sangre y lagrimas en torrencial invierno,
calles manchadas con fotografias escandalosas.
Vienen a mis noches terribles imagenes,
llenas de crueldad y de tormento.
Manchada esta la de sangre la tierra mia,
y clama por justicia a los hijos de sus hijos.
No hay justicia que te sane amada mia,
ni penitencia que te salve del pasado que te humilla.
Al no conciliar el sueno solo pregunto a mi mismo
Cuando estara limpio el vientre de la que me trajo al mundo?
Para que pueda engendrar esperanzas nuevas.
Cuando vomitara el veneno que a enganos le hicieron beber?
Para que sane su cuerpo y fortalecida pueda amamantar a las criaturas nuevas.
Cuando podre volver a mi casa? a la casa por la que solia correr cuando era un nino
Cuando podre sentarme en aquella mesa grande y cenar junto a los hermanos mios?
No te pido olvides tu pasado,
ni el dolor del abuso y engano del que fuiste la victima.
Solo deja que el amor y mi anoro sane las heridas del todo.
He buscado refugio en regazos extrangeros,
Preciosas patrias me abrieron sus brazos y el alma para darme alegria,
Sin poder sustituria a la amada mia.
No tengas celos, tu eres el amor de mi vida,
Por quien lloro y suspiro cada dia separado de tu compania, patria mia.
Por Francisco Siguenza.
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